Faltaba algo
- Luis Alfredo Rojas

- hace 15 minutos
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En los últimos años hemos tenido la oportunidad de trabajar en procesos de liderazgo, comunicación y desarrollo de equipos. Y en cada proceso, nos volvemos a encontrar con las mismas preguntas…
¿Cómo liderar en medio del cambio y la incertidumbre?
¿Cómo mantener el equilibrio y la unidad del equipo en medio del caos?
¿Cómo pasar de la buena intención a los buenos hábitos?
Las ciencias humanas, la estrategia, la psicología organizacional, la comunicación, la neurociencia y las decenas de certificaciones que hemos ido recibiendo nos han ayudado a responder.
Pero faltaba algo.
Los equipos no están fallando por falta de talento técnico. Están fallando por déficit de carácter, coherencia, propósito y disciplina en momentos decisivos.
Hoy, los equipos saben mucho pero se dejan llevar por la inercia del día a día. Tienen mucha información, mucha data, pero no siempre tienen coraje para implementar los cambios que se necesitan. Se saben la teoría, entienden los conceptos, tienen intención, pero no siempre constancia.
El problema entonces es qué tan preparado está el líder para gobernarse a sí mismo. Y la respuesta, —¿Quién lo diría?— Ya estaba escrita en la filosofía antigua. En el estoicismo. No por nada la ciencia tardó más de 1800 años en alcanzar las ideas, reflexiones y herramientas de Séneca, Epicteto y Marco Aurelio.

En esta nueva propuesta, trabajamos las cuatro virtudes fundamentales (Coraje, Disciplina, Justicia y Sabiduría) reinterpretadas para el mundo corporativo. Pensamiento estratégico, Gestión emocional. Toma de decisiones con equilibrio. Conversaciones retadoras. Visión compartida. Disciplina en la ejecución.
Es un entrenamiento en el que no vamos a enseñar nada. Vamos a compartir herramientas para que los líderes y colaboradores cambien su mentalidad reactiva y observen, escuchen y respondan a la altura de los desafíos actuales.
Me encantaría conversar contigo sobre cómo aplicar este enfoque en tu organización.



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