top of page

Al centro y adentro


Hay etapas de la vida en las que parece que nada avanza, no cambian las circunstancias, no llegan los resultados visibles, no hay señales claras de progreso. Y es que nos gusta medir el crecimiento con indicadores externos: Logros, reconocimiento, dinero, cosas, seguidores, cargos...



Pero hay un tipo de desarrollo que no aparece en ninguna métrica.

Es cuando aprendes a no reaccionar tan rápido. Cuando dejas de tomarte todo como un ataque personal. Cuando empiezas a distinguir entre lo urgente y lo importante. Y eso no siempre se nota, pero lo cambia todo.


Los estoicos entendían bien esa diferencia. Marco Aurelio, que gobernaba uno de los imperios más grandes de la historia, no escribía sobre cómo expandir su poder, sino sobre cómo dominar su carácter, su impaciencia, su ego, su vanidad, su ira, sus miedos. Mientras el mundo medía todo hacia hacia afuera, él estaba intentando ordenarse por dentro.


Y a veces esa es la etapa más difícil de aceptar porque no hay aplausos para quien mejora su juicio, controla su ego o aprende a callar a tiempo. Pero con los años, uno descubre que ese tipo de crecimiento es el que sostiene todo lo demás, es el que evita que el éxito te deforme o que el fracaso te destruya.


Entonces cobra sentido una idea que me compartió ⁨Luis Alfredo Rojas⁩, una idea que al principio parece extraña y es que:

«No siempre se crece hacia arriba, muchas veces se crece hacia adentro»

 
 
 

Comentarios


Artboard 6 copyCE.png

Escríbenos:
contacto@luisalfredorojas.com.co

Llámanos o chatéanos:

(+57) 300 611 3530

Cra.89 # 18-61 Of.25
Cali, Colombia

Website by

Brandelier_edited_edited.png

¡Hola!

bottom of page